miércoles, 27 de diciembre de 2006


¿Saben de alguna mezquita en la que esté prohibido el rezo islámico? Efectivamente existe. Está en Córdoba, a diez minutos de donde escribo. La famosa Mezquita Catedral, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la única en el mundo que no mira a la Meca, es posiblemente también la única que no permite su rezo original. Desde hace tiempo la Junta Islámica de España lleva pidiendo que la Mezquita se convierta en un templo ecuménico de forma que creyentes de todas las religiones puedan reunirse para rezar. Es una iniciativa ejemplar, de la que debería tomar nota el ayuntamiento de Córdoba para así apoyar aún más su candidatura a Ciudad Europea de la Cultura en 2016 y volver a ser la ciudad de "las tres culturas".

La conquista de Córdoba por parte de los católicos data del siglo XIII, y no fue hasta el XVI cuando se construyó la Catedral. La negativa por parte de los obispos y de la Santa Sede (quien le puso el nombre dominaba las ironías) a permitir el rezo se me hace inconcebible en pleno siglo XXI. Cuando se llama al hermanamiento de culturas, de religiones, no se puede obrar de esta forma, aún menos en países donde no existe ningún problema grave derivado de la religión. Es en ocasiones como estas donde se debe dar ejemplo a las comunidades religiosas de otras partes del mundo. Imagínense una foto interior de la Mezquita de Córdoba repleta de creyentes de unas y otras religiones. Sería una foto que a buen seguro, daría la vuelta al mundo dando un mensaje de esperanza a quienes todavía creen que existe una posibilidad.

Por otra parte hay opiniones contrarias que se escudan en que en el resto de mezquitas no se permite el culto católico. La Junta Islámica de España no está pidiendo que el culto musulmán se pueda llevar a cabo en todas las iglesias, sencillamente está solicitando hacerlo en una mezquita como es propio. Querría saber cuanto duraría una Catedral de la importancia de la Mezquita cordobesa, situada en un país musulmán (España es laica en los papeles, nada más) sin que se permitiera el culto católico...

"No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores" Mahatma Gandhi

sábado, 23 de diciembre de 2006

La gran olvidada


Miedo. Es la palabra que mejor describe nuestra vida. Y no sólo la mía o la tuya, la de todos. Miedo al que dirán, miedo al futuro. Miedo. Pero sobre todo miedo al final, miedo a la muerte. Dicen que es nuestro instinto, nuestra parte "salvaje". Pero si todo lo que hacemos es por un objetivo, ¿Vivimos para morir?¿No será la muerte el centro de la vida, entorno a lo que gira nuestra existencia?

Si el periodismo es el espejo del mundo, no cabe duda: efectivamente la vida gira en torno a la muerte. Es fácil observar la prensa y veremos que al menos la mitad de noticias hablan de "nuestra amiga": enfermedades, desastres naturales, homicidios (y un tristemente infinito etcétera) ¿Asumiremos inconscientemente estas informaciones a la vez que acrecentan nuestro miedo?

Podemos ver una clara relación de dependencia. En la economía por ejemplo, no se le reconoce su valor, pero su contribución es innegable ¿Cuantos millones generarán las industrias farmaceúticas y armamentística o los seguros?

Una de las causas de nuestra repulsa es claramente su tarjeta de presentación. ¿Qué pensaríamos de una persona desaliñada, con mal olor, sucia...? ¿Por qué no nos detendremos a conocerla? Miedo.

Vemos en la muerte la peor de las consecuecias de nuestros actos, siempre inducidos por nuestro instinto y la siempre presente herencia cultural. ¿Nos llevará hacia lo mejor para nosotros o sencillamente se hará eco de nuestro miedo adquirido hacia lo desconocido?

Así es la vida, la cosa más común y a la vez la más complicada. Podremos llegar a la Luna, vivir en Marte o curar el cáncer, pero nunca conseguiremos desenmascararla. Y siempre estará al lado de la muerte, como compañeras inseparables que se necesitan y complementan.